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Semana del prematuro
El Ministerio de Salud desarrolla, desde ayer y hasta el 7 de octubre, la Semana del Prematuro 2011 en su red hospitalaria, en adhesión a la campaña de UNICEF para sensibilizar a la comunidad sobre las necesidades de los niños y niñas nacidas antes de término y difundir estrategias de prevención, como el control de embarazo al que tienen derecho todas las mujeres.
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Este año, la campaña tendrá como eje el “Derecho del prematuro a estar acompañado de su familia todo el tiempo”.

Desde la Coordinación Provincial de Maternidad e Infancia y Plan Nacer del Ministerio de Salud de Río Negro, se destacó el acompañamiento de los padres como forma de habilitar funciones de la familia que son fuertemente protectoras para la calidad de vida de los niños y niñas. Esto, además, contribuye a la humanización de los cuidados médicos de los prematuros.

“Todos los días trabajamos en promover la Lactancia Materna, como práctica saludable, para cuidar de la salud de las madres, niños, niñas y toda la comunidad”, explicó la Coordinadora Provincial Alejandra Romero.

La Semana del Prematuro en Argentina surgió como una iniciativa para instalar a la prematurez como problemática nacional y reivindicar al prematuro como ser social con necesidades especiales de atención en salud y educación.

 “El recién nacido prematuro tiene derecho a ser acompañado  por su familia todo el tiempo”

Según una encuesta realizada a los equipos de salud que participaron en la  primera campaña Semana del Prematuro UNICEF 2010, este derecho es uno de  los más vulnerados. La importancia de su cumplimiento radica en que el cuidado  del vínculo entre el prematuro y sus padres es esencial para el futuro del niño o niña. La permanencia de los padres a su lado favorece el crecimiento y desarrollo, el logro de la lactancia materna, aumenta el apego y da seguridad y confianza  para el cuidado posterior al alta. Por otro lado, la integración del nuevo ser en la  familia es fundamental, puesto que es éste el lugar donde crecerá y se desarrollará, “cada familia trae consigo la conciencia de que el concepto tradicional de  familia debe ser ajustado para abarcar al grupo de personas interesadas de este  bebé particular”

El bebé prematuro es, por definición, un niño recién nacido cuyas necesidades  básicas para la supervivencia deben ser identificadas, decodificadas y resueltas por los adultos responsables de su subsistencia. A la condición de inmadurez innata de  todo ser humano recién nacido se agregan, en este caso, las propias de una gestación  interrumpida. La asistencia provista por los agentes de salud no es suficiente. René  Spitz (1945) demostró que la sobrevida de niños internados no es resultado único  de la alimentación y cuidados técnicos apropiados, sino que se requiere además  de la presencia de un “cuidador calificado” a quien ese sujeto en desarrollo le importe afectivamente. Esa función es la que cumplen los padres o familiares de todo recién nacido y, en el caso de los niños prematuros hospitalizados, no debería ser postergada o interferida.

Al garantizar que la familia esté todo el tiempo con su hijo o hija prematura se  está contribuyendo a habilitar funciones de la familia que son fuertemente protectoras para la calidad de vida de los niños y niñas y contribuyen a la humanización de los cuidados médicos de los prematuros


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