NOTAS
Santa Evita
MITOS Y LEYENDAS
Fotografía


Las circunstancias de la muerte de Eva Perón se asemejan a las de las mujeres que fueron popularmente canonizadas: murió joven y tras una larga y dolorosa agonía. Para sus detractores era un "castigo divino"; para sus seguidores una mártir y "una santa por eso voló hacia Dios" (Dujovne Ortiz 1996). Sus acciones, por otra parte, fueron comparadas con las actitudes de Robin Hood: Evita le sacaba a la oligarquía para darle a los desposeídos.

Para las clases sociales menos favorecidas, ella encanaba la reivindicación, la lucha contra las injusticias, así como sus sueños y fantasías. Tomas Eloy Martínez afirma que "su muerte fue una tragedia colectiva. Sin la Dama de la Esperanza no podía haber esperanza. Sin la Jefa Espiritual de la Nación, la nación se acababa" (1996:185).

Existió por una parte una canonización oficial: la foto de Eva estaba en los altares y en los discursos de los diputados se deslizaban frases como "Evita fue la santa hecha mujer", "la esencia semidivina de Evita y su obra" (de la Luz Agüero), "Evita es blanca como los corderitos y rubia como las mieses doradas del estío" (Astorgano) e incluso se llegó a decir "inclinemos reverente la cerviz ante el nombre sagrado de Eva Perón" (Ortiz de Sosa Vivas)

Los alumnos del primer grado de escuela primaria aprendían a leer con frases como "Evita me mima" o con "Tengo, tengo, tengo/ tú no tienes nada/ yo la tengo a Evita/ Santa y Adorada".

Pero más allá de la propaganda oficial, más allá de los sindicatos que pedían al Vaticano la canonización de Eva, existía un genuino dolor popular. Los hogares peronistas tenían sus propios altares donde las fotos de Evita eran iluminadas con velas -cada noche a las 20:25 hs.- y estaban permanentemente adornadas con flores. Treinta y cinco años después, pese a las persecuciones y prohibiciones, fuimos testigos que estos altares aún se mantenían en ranchos ubicados en las sierras de Tucumán y Catamarca. La foto de Eva, con sus mejores vestidos de las galas patrióticas, seguía siendo considerada "El Hada Rubia" y homenajeada con florcitas -a veces hechas en papel- y velas.

En la memoria de los seguidores, sobretodo de los lugares marginales y lejanos del país, queda el hecho que "Evita fue la única que hizo algo por nosotros". Los recuerdos hacen referencias a medicamentos, muebles, juguetes, bicicletas, dentaduras postizas, anteojos, máquinas de coser, sillas de ruedas para los afectados de la polio. También para mucha gente representó la posibilidad de acceder por primera vez a zapatos, a una cama, a atención médica o a la ilusión de conocer el mar o la montaña.

La intervención y posterior disolución de la Sociedad de Beneficencia fue analizada como una venganza de Eva a raíz de la renuencia de las damas patricias a nombrarla como presidente de la sociedad tal como era la tradición. Sin embargo, la eliminación de esa institución le permitió a Perón centralizar las distintas políticas sociales y a Evita cambiar la visión de la beneficencia. El lenguaje ya no será de caridad y de paternalismo sino de justicia social. "Cuando los ricos piensan en los pobres, piensan en pobre". Quiere borrar la imagen de los huérfanos con cabezas rapadas y guardapolvos grises pidiendo limosna con alcancías en las esquinas, quiere hacer desaparecer la palabra "no reconocida" de los documentos de identidad, quiere que las madres solteras tengan un hogar donde sentirse protegidas.

Para todos aquellos que siente que Evita les otorgó dignidad no hay dudas de su santidad. Un ejemplo de esto fue la entrega de las primeras mil jubilaciones realizadas en julio de 1950 nada menos que en el Teatro Colón.

Por otra parte, la presencia de Eva creaba un aura a su alrededor. Ella no tenía problemas en confundirse con la gente y para muchos tocar a Evita era tocar el cielo. No dudaba en acercarse y besar a los leprosos, a los tuberculosos, a los cancerosos (en aquel entonces pensaban que era una enfermedad contagiosa) ni a los pobres vestidos con harapos hasta llenarse de piojos. Dujovne Ortiz (1996) rescata el siguiente relato " Cierta vez, Irma Cabrera había tratado de limpiar con alcohol la mejilla de Evita, que acababa de besar a un hombre cubierto de pústulas. Pero la "santa", como la llamaban cada vez con más convicción, le había arrancado la botella de las manos y la había estrellado contra el piso".

 

Cincuenta años después de su muerte, las pasiones se van esfumando. Y si bien el fin del mileño encuentra a la imagen y/o imágenes de Eva transformada en protagonista de películas y musicales, también marca la presencia de numerosas investigaciones serias donde se analiza la historia de Eva Perón con relatos que ya no surgen del odio ni del amor que con igual intensidad supo despertar. Hoy Evita ya dejó las estampas.


Fotografías
No hay fotografías

Archivo descargable
La nota no posee un archivo descargable

Volver


Archivo de notas

  • Los falsos twitteros K


  • Informe El Calafate


  • Antes ultra Menem ahora ultra K